En la reunión del Grupo Consultivo de barreras sanitarias y fitosanitarias, constituida tras el veto ruso, en la que participan la Comisión Europea y los Estados Miembros

COOPERATIVAS AGRO-ALIMENTARIAS DE ESPAÑA PIDE MAYOR IMPLICACIÓN EN LA APERTURA DE NUEVOS MERCADOS PARA LA EXPORTACIÓN DE FRUTAS Y HORTALIZAS

Francisco Borrás, Subdirector General de ANECOOP, participó el pasado viernes en el Grupo Consultivo de barreras sanitarias y fitosanitarias de la UE, coordinado por la DGTRADE de la Comisión Europea y en la que participaron Estados Miembros y organizaciones europeas representativas de este sector. Borrás, en representación de Cooperativas Agro-alimentarias de España y del COPA-COGECA, reclamó mayor implicación en la apertura de nuevos mercados para la exportación de frutas y hortalizas.

La UE es un importador neto de frutas y hortalizas frescas: exporta unos 6 millones de toneladas e importa más del doble (13 millones de toneladas). A este desequilibrio en la balanza comercial contribuye claramente la falta equilibrio de la política comercial de la UE. Por una parte, el sector de las frutas y hortalizas es a menudo el pagano de las relaciones comerciales dirigidas por la UE, quien no suele titubear a la hora de realizar concesiones en el sector de frutas y hortalizas, (incluso llegando a comprometer la seguridad fitosanitaria de sus plantaciones), en beneficio de otros sectores económicos. Por otra parte, la UE no actúa con la misma diligencia cuando se trata de abrir los mercados de terceros países que imponen condiciones fitosanitarias a las exportaciones de frutas y hortalizas comunitarias. Más bien al contrario, en esas situaciones hay cierta inhibición de las instituciones comunitarias, y debe ser cada Estado miembro, producto a producto, país a país, quien negocie, bilateralmente, y en inferioridad de condiciones, “Protocolos Fitosanitarios”. La negociación de estos protocolos puede durar varios años, conllevan un incremento de costes, burocracia, frecuentemente condiciones arbitrarias y sin base científica, y el encorsetamiento de las empresas, cuando no,  directamente una barrera infranqueable.

A modo de ejemplo, Borrás señaló algunas de estas condiciones que sufren los exportadores: la inspección en origen por parte de los controladores de los países de destino, pero costeado por los exportadores;  la notificación con muchos meses de antelación de los huertos o los almacenes de los que saldrá la mercancía a exportar; la obligación de utilización de líneas de confección exclusivas para esos destinos,  o determinadas prácticas o tratamientos en campo o durante el transporte. Además de injustificada, este tipo de dinámicas ponen en evidencia la falta de reciprocidad, pues los países que imponen esas condiciones a los Estados miembro, son en muchas ocasiones  países  que se benefician de Acuerdos de Libre Comercio suscritos con la UE (como Méjico o Corea del Sur); países que exportan habitualmente y en grandes cantidades a la UE, a cualquier punto de la UE, sin más que cumplir con una normativa comunitaria (la Directiva 2000/29).

A pesar de este desequilibrio, las exportaciones europeas no han dejado de crecer en los últimos años. Tal y como señaló Francisco Borrás, “crecen gracias al dinamismo del sector y a su capacidad de reaccionar ante las adversidades a las que se enfrenta en los últimos años (Veto Ruso, estancamiento del consumo, crisis en el mercado interior, importaciones masivas desde terceros países…). Pero ese crecimiento no está produciéndose a un ritmo aún satisfactorio, sólo un 8% de la producción UE es exportada. Un nivel que demuestra que el sector no está aprovechando el potencial del mercado internacional, donde se encuentra el 95% de los consumidores y donde la demanda de productos de calidad está en auge”. En su intervención, Borrás, explicó que el impedimento para desarrollar la exportación de FH europea no se encuentra en la falta de competitividad de los productos europeos sino en la existencia de barreras fitosanitarias al comercio.

Francisco Borrás, reconoció los esfuerzos recientes de la Comisión pero le reclamó una mayor implicación en la apertura de mercados de terceros países. No solo mediante las negociaciones comerciales con países con potencial para nuestras exportaciones (ASEAN, Este de Europa…), sino también en materia de levantamiento de barreras no arancelarias. En ese sentido, pidió la intervención de la UE, por ejemplo, negociando ella misma y para todas las producciones UE, las condiciones fitosanitarias de exportación, mediante la creación de una “Entidad Única”; condicionando la firma de los Acuerdos de Libre Comercio a la ausencia de barreras fitosanitarias; o rechazando los Protocolos Fitosanitarios desproporcionados y no justificados por evidencias científicas.

Aprovechando la presencia de los representantes de los Estados miembro, el portavoz de Cooperativas Agro-alimentarias de España pidió mejoras en materia de intercolaboración, entre ellas, dotar de mayor transparencia sus estrategias negociadoras, compartir información sobre protocolos suscritos, aunar esfuerzos para utilizar los recursos –escasos- de la Administración, e identificar objetivos comunes.

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